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lunes, 9 de noviembre de 2020

Poco a poco, el dicho ha alcanzado al tiempo

 Sabías lo que pasaría abriendo esa puerta. Más de una vez meditaste sobre ello. Sin duda alguna encontraste otras alternativas. Pudiste, debiste, a lo mejor, quién sabe, ..., bueno ahora ya, mirando la cuestión desde la perspectiva, qué fácil y sencillo es lamentarse. Nunca fue suficiente. Caminaste seguro hacia un destino ya conocido, nada paraba tus pasos, nada aceleraba tu recorrido. Todo era como tenía que ser. Ahora, viendo todo aquello, es poco útil revisarlo. Fue lo que fue. Llegaste a dónde querías llegar. Volcaste allí toda tu energía. Ahora, una vez más, ya ha pasado. ¿Qué nos queda?. Nada me imagino. Apagamos la conexión y se cerraron las emisoras. Las antenas fueron voladas, no hay receptores, no queda nada de aquella historia que contar. ¿Por qué los vacíos son tan incómodos?. ¿Qué mejor que un vacío para llenarlo con nuevas anécdotas, nuevos recuerdos?. ¿Por qué ya nada me suena a nuevo?. Eres viejo en horas, como decía aquel dicho que leí por primera vez en una entrevista a Ivan De La Peña en 1995. Me sentí plenamente indentificado con aquel dicho. Poco a poco el dicho ha alcanzado al tiempo.



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