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domingo, 12 de octubre de 2014

Viejas sensaciones conocidas

En muchas ocasiones viajamos en el tiempo. No nos hace falta maquinita alguna. Simplemente dejamos que la la mente viaje hacia ese lugar, hacia ese momento que algún olor, sabor o sensación nos hace de catalizador.

Ahora sumido en uno de esos viajes he podido disfrutar de esa agradable sensación provocada por ese viejo recuerdo.

Aquí viendo a alguien que ha perdido la memoria, que en su "nueva" vida aparecen cosas buenas, uno se pregunta si merece la pena tener recuerdos.

Yo puedo presumir, y conozco pocos que puedan, de recordarlo todo, lo bueno y lo malo con las mismas ganas. Aun así, la pregunta sigue en el aire. ¿Merece la pena tener memoria?.

Y cuando me refiero a memoria, no digo no recordar nada sobre cosas aprendidas, herramientas del aprendizaje, conocimiento. Me refiero a esa memoria emocional, sentimental, que nos ata muchas veces a sensaciones dolorosas o encontradas. ¿Merece la pena recordar el dolor?. Tal vez una vez aprendido algo a través del dolor, ¿no bastaría sólo con recordar lo aprendido, sin necesidad de revivir el dolor?.

Bueno. No tengo tiempo para más reflexión. Ahí la dejo.

Un saludo desde áfrica.