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Oscuro, es el camino que tienen que recorrer los individuos con mentes ajenas.
Quisiera que estas mentes, vieran en "Mentes Ajenas", una parada en ese camino,
un alto, donde poder apaciguar la sensación de soledad, la sensación de no poder
compartir con la gente sus ideas, sus temores, sus ideales, por ser tachados de "raros,
locos, o cosas peores". Bienvenidos, una mente ajena os saluda.
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lunes, 30 de julio de 2012
Menstrala, Vanessa Tiegs
Con este trabajo pretende no dejar indiferente a nadie, sabiendo que habra gente que admire su trabajo y quien lo repudie y considere de mal gusto.
De manera altruista donara el beneficio de la venta de los originales al Centro de Investigación sobre la Ovulación y el Ciclo Menstrual de la Universidad de Columbia Británica.
Vanessa Tiegs
Blog Menstrala
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sábado, 14 de abril de 2012
Ubuntu, y no el de linux....
sábado, 7 de enero de 2012
SOS, cuidado con la cultura del racismo....
Niños mexicanos de colegios públicos y privados. Edades entre 6 y 10 años. Todos dijeron lo mismo: Les gustaba más el muñeco blanco que el negro. Todos le atribuyeron características negativas al juguete negro.
Este sorprendente video fue hecho por Consejo Nacional para prevenir la Discriminación en México, en una fuerte campaña contra el racismo. Luego de realizar el estudio grabado, los niños junto a sus padres participaron en un espacio de reflexión. Para más información ver cuenta de Twitter @RacismoenMexico.
viernes, 5 de agosto de 2011
Copia y pega: Formar profesores de Daniel Martín.
Entre las ideas para modificar la formación del profesorado de los últimos días destaca la creación de un periodo de pruebas semejante al MIR de los médicos. Es decir, los nuevos profesores tendrían que realizar prácticas supervisadas y dirigidas por algún veterano. Como cualquier cosa ideada para mejorar, el asunto parece interesante. El problema esencial, empero, es otro bien diferente.
Actualmente, existen dos grupos de profesores: los mayores de 30 años tienen una formación básica suficiente y, sobre todo, la humildad y la capacidad para, en caso de duda, buscar y contrastar información y así evitar errores; los menores de 30, hijos de la LOGSE, poseen unos conocimientos muy limitados y una ignorancia infinita sobre sus propias limitaciones.
En todos los casos hay vocación, elemento indispensable para ejercer como maestro. Pero, según se van jubilando los mayores –en la mayoría de los casos por el hartazgo surgido del clima de indolencia, insolencia e ignorancia que impera en el sistema educativo español–, van entrando nuevos profesores con ínfimos conocimientos de cultura general y algunas nociones psicopedagógicas que, en la mayoría de los casos, no llevan a ningún sitio, sobre todo cuando las tienen que aplicar al chaval de carne y hueso.
Los profesores más jóvenes tienen tres limitaciones de peso, todas ellas determinantes y de las que no son en ningún caso responsables:
1º Su paso por el colegio viene caracterizado por un plan de estudios donde los contenidos, mínimos, uniformadores por abajo, han dejado paso a los procedimientos, de manera que el cuánto se sabe queda en el último de lugar entre las prioridades. De ahí que suelan ignorar dónde está el desierto del Gobi, en qué siglo reinó Carlos I de España o en qué orden se colocan la “b” y la “v” de herbívoro (todos son ejemplos reales). Los conocimientos adquiridos en el colegio, insisto, son escasos hasta en los mejores alumnos.
2º El paso por la Universidad no mejora las cosas. Actualmente, aprobar cualquier asignatura humanística exige un nivel menor al COU de los 80. Salvo las carreras que siguen siendo difíciles, selectivas –como las Ingenierías o Medicina, pero de las que no salen apenas profesores–, los actuales Grados son muy facilitos, apenas forman y no dan el bagaje cultural suficiente que necesita cualquier buen profesor.
3º En los medios se habla constantemente de que las nuevas generaciones son las mejor preparadas de la historia. Esta tremebunda mentira, que disfraza la cantidad de analfabetos funcionales que las universidades lanzan al mercado laboral, ha calado hondo entre los universitarios, carentes de cualquier sentido crítico, sobre todo sobre sí mismos, lo que les impide comenzar el interminable y perentorio –si queremos seguir considerándonos humanos– camino socrático del “Conócete a ti mismo”.
Así, según los viejos maestros se van jubilando, se sustituyen por chavales con muchas ganas pero poquísimos conocimientos. Un MIR para los profesores no arreglará nada mientras no se cambien los planes de estudios primarios, secundarios y universitarios.
Lo peor es que, con el ciclo que ahora comienza, los futuros profesores serán formados por personas que, aunque tengan toda la vocación del mundo, apenas sabrán nada. La pescadilla terminará mordiéndose la cola y cada vez seremos una sociedad más mediocre. El camino hacia la excelencia quizás tenga sus límites, pero el camino hacia la ignorancia es eterno, infinito.
Enlace original del texto. Formar Profesores
Periódico digital La república
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...un saludo desde áfrica.....
domingo, 24 de abril de 2011
Copia y pega: Olvidar lo inolvidable de Daniel Martín.
En el cuento “El inmortal”, de “El Aleph”, un tribuno romano que busca la Ciudad de los Inmortales encuentra a un troglodita que gruñe en vez de hablar y come serpientes. Como le sigue a todas partes, nuestro protagonista le bautiza con el nombre del perro de Ulises. El salvaje parece no entender nada, pero un día, de pronto, recuerda: “Argos, como el can de la Odisea”. Cuando el romano le pregunta si conoce tan magna epopeya, responde que vagamente, pues hace mil cien años que la compuso.
Valga el ejemplo como muestra del genio de Jorge Luis Borges, al que se conmemora por el 25 aniversario de su muerte –al argentino le habría gustado más el 33–. Virtuoso en varios idiomas, en español tan preciso como Alfonso Reyes o Miguel de Unamuno, de ingente cultura universal, incansable jugador de palabras, lecturas y lectores, siempre a medio camino de la fabulación, el ensayo y la burla, el maestro argentino escribió divertimentos donde se mezclan realidad y ficción, se moldea el tiempo como máximo enigma y, en definitiva, se crean innumerables odas impropias y augustas de meta-lenguaje, de meta-literatura, incluso de meta-metafísica, valga el absurdo.
Junto a los misterios de la existencia y el infinito espaciotemporal, el tema central en los universos borgianos es el de la memoria, siempre relacionada con los otros dos abismos. En Borges nada es inolvidable porque todo es susceptible de ser recordado después de olvidado. El juego borgiano nunca termina; por eso rara vez se recuerdan sus escritos con detalle y su relectura siempre acarrea sorpresas.
Irónicamente, o no, Borges apenas aparece en nuestros libros de texto. Su obsesión por lo espiritual, por lo eterno y lo infinito, lo convierten en terriblemente incómodo para cualquier ideología o postura. Aparte, tan erudito, quizás resulta inaccesible para las nuevas generaciones o simplemente trasnochado. De este “Año Borges” quizás nazcan dos o tres nuevos admiradores. Pero, malos tiempos para la lírica, va camino del olvido. Me pregunto qué habría escrito si hubiese sabido que su destino era el de no tener lectores, tan pronto. La capacidad para olvidar de los mortales del siglo XXI es infinita, mucho mayor que la del inmortal Homero que imaginó el paradójicamente eterno y a la vez contingente Jorge Luis Borges.
Enlace original del texto. Olvidar lo olvidable
Periódico digital La república
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jueves, 3 de febrero de 2011
Copiar-Pegar: Sanchez Dragó, te has columpiado...
“Internet, a medio plazo, es el fin de la música, el fin de la literatura, el fin del periodismo, y el fin del cine”
Jódete. Jo-de-te.
Me resulta impactante seguir oyendo cosas así, sobre todo de “intelectuales” de los cuales siempre pensé que morirían por la cultura, y que deberían estar gozosos de una herramienta difusora de la misma como Internet. Cuando escuchas cosas como esta, de gente que siempre has creído que estaba realmente a favor de la cultura, ya uno no sabe ni que pensar. No sabes si lo dicen porque lo piensan, porque tienen que defender sus intereses, o simplemente porque… oh Dios perdónalos que no saben lo que dicen. Me gustaría estar presente en el momento exacto del cambio que sufren irremediablemente estas personas. Un día aman la cultura, y al día siguiente aman el negocio de la cultura. Siempre, no falla. Da igual que sean de progresistas, conservadores, o “anarquistas de derechas” como él.
Lo que más extraño me resulta, es que diga algo como esto y no se oiga un disparo precediendo un silencio incómodo, o por lo menos, que se oiga una risita por el fondo, o un, “este tío es gilipollas, y punto”.
Iba a poner esto antes, pero como era así por la mañana, no sabía muy bien si estaba despierto, o estaba teniendo un mal sueño. He optado por lo más racional, esperar a que subiesen el programa en a la web, y volverlo a escuchar, reposado, relajado, alejado de objetos punzantes y armas de fuego. Esto es como las películas buenas, que cuando las ves la segunda vez, coges detalles que no habías podido saborear a la primera. Como un buen capítulo de los Simpons, que cuando lo ves por novena vez, pillas ese chistazo que te perdiste las otras ocho veces. Es humor puro y duro.
“Eso es sacrosanto, el derecho de propiedad intelectual, es como el derecho de propiedad de un inmueble o lo que sea… Y quien vulnera ese derecho, simplemente esta robando”
“Y al cine, nadie va ya nadie va al cine, han desaparecido los cines”
“Y al no pagar por eso, los profesionales tendrán que dedicarse a otra cosa”
“La publicidad es un camelo, nadie ve la publicidad en Internet, quienes se gastan el dinero en publicidad, se darán cuente de que están tirando el dinero” “A mi, la publicidad, me parece un fraude”
“La prensa escrita esta desapareciendo”
Toma, toma y toma. Y toma. Dice una, y vienen todas seguidas, que virtuosismo, y sin despeinarse.
“Internet es una selva, es un proceloso océano, en el cual es absolutamente imposible controlarlo, así que me imagino yo, diga lo que diga, piense lo que piense, o hagan lo que hagan, todo el mundo va a seguir bajándose cosas de Internet”
Hablarás muy bien, escribirás mejor, pero… madre mía. No hay que controlar nada. Y sí, o nos atáis de pies y manos, o seguiremos compartiendo, o llamémoslo de otra manera, difundiendo.
A ver cuando hemos tenido tanto acceso a todo tipo de cultura, y no solo eso, tanta facilidad para compartir nuestras creaciones con los demás. Sea para hacer negocio, o por el simple hecho de crear cosas y compartirlas. Así que puedes decir que Internet acabará con el negocio del pasado con el que mucha gente saca tajada sin hacer apenas nada, con el que la cultura se utilizaba casi únicamente como negocio, y no como lo que es, cultura, pero no me digas que Internet acabará con la cultura. Hay cosas que sí, y cosas que no, y esta es una de esas cosas, que ni de coña.
En mi opinión, servirá para democratizar la cultura, y dar mayor facilidad tanto a consumidores como a creadores. Sobre todo a los creadores, que podrán pasar por encima de ese obstáculo en forma de discográficas y editoriales regidas por el negocio y los intereses capitales, y ahí parece que esta el problema, que molesta este cambio. De una forma u otra, se pone en contacto casi directo al creador con el consumidor. Se que suena ideal, pero en parte, es así, o por lo menos, habría que luchar para que así sea.
Por gente como usted, hubiesen prohibido la radio porque acabaría con los libros y los periódicos, la tele porque acabaría con la radio. Prohibamos Internet, controlemos Internet. Tendríamos que haber matado a Gutenberg antes de que inventase ese odioso aparato, que mandó al paro a trovadores y pregoneros.
A ver quien ha hecho más por la cultura que Internet.
“Internet a medio plazo, puede ser el fin de los que se aprovechan de la cultura” Sí, esta es mía…
Aunque tampoco se de que me extraño, habiendo dicho cosas como:
“No soy demócrata, soy aristócrata: gobierno de los mejores. El sufragio no debe ser universal. Mi voto no vale lo mismo que el de quienes ven los programas de telebasura. Deben votar sólo los ciudadanos, no los súbditos. Pero allá ellos. ¡Libertad, fraternidad, desigualdad!
“…En cuanto a la inmigración, cerrojazo, o pereceremos como pereció Roma. Sobran la mitad de los que han entrado” Extraído de escolar.net
Aquí podéis escuchar el extracto de “la entrevista”, es en el programa “Te doy mi palabra” de Ondacero.
Y Aquí podéis escuchar el programa entero, en el minuto 150 es donde empieza el extracto de arriba.
Enlace original en Perdido en el desierto
miércoles, 2 de febrero de 2011
Copiar-Pegar: Daniel Martín. De la alarma estadística a la preocupante realidad.
De nuevo es noticia el sistema educativo español. Más del 30% de sus escolares no continúa los estudios tras terminar la Secundaria Obligatoria, una de las peores cifras del mundo industrializado. Sin embargo, España supera la media de la OCDE en cuanto a titulados superiores se refiere. En cualquier caso, eso se traduce en unas cifras abrumadoras de desempleo entre los menores de 30 años. Estudien o no, hay pocas posibilidades de conseguir trabajo.
Sin embargo, muchos jóvenes, médicos e ingenieros sobre todo, están emigrando a países más civilizados para trabajar según su cualificación. España también anda a la cabeza de los países con más personas ocupando empleos para los que, académicamente, están sobradamente preparados. Con tanto universitario, con tanto pasota del estudio, ninguna estadística debe asombrarnos. Sin embargo, en España hacen falta fontaneros, electricistas, obreros manuales cualificados de cualquier tipo, y uno vuelve a echar en falta programas de buena y profunda Formación Profesional, la salida lógica para la gran mayoría de ese 30% largo de chavales que deciden no continuar sus estudios.
Todas estas cifras, a mi entender, no constituyen el principal problema de nuestro sistema educativo, tan potenciado por nuestra indolente sociedad y las concesivas y permisivas familias. Evidentemente, el fracaso escolar y el paro juvenil son asuntos trágicamente preocupantes. Pero seguramente sean consecuencia de la principal lacra del sistema: su ínfima calidad.
Desde que se instauró la LOGSE, el sistema escolar español se ha derrumbado. He escrito en numerosas ocasiones sobre sus principales carencias. Básicamente, desde la educación infantil y primaria hasta la universitaria, lo que prima es el regalo y la dejadez, la absoluta inexistencia del rigor y del mérito, el desprecio por la excelencia, la búsqueda de la igualdad por abajo. Así, el chaval va pasando de curso sin mayor esfuerzo, sin aprender demasiado, siguiendo un currículo apenas exigente y que sólo obtiene alumnos excelentes según sean los esfuerzos de sus respectivas familias.
Nuestro sistema puede crear dos casos antagónicos: por un lado, existen titulados universitarios con problemas a la hora de escribir, leer, sumar, dividir, situar el río Jalón o a Alfonso X; por otro, se encuentra el chaval que, después de haber ido pasando de curso a trompicones –a veces porque no hay más legal remedio que su automática promoción al curso siguiente– tiene unas enormes carencias de aprendizaje, ninguna capacidad de trabajo y una base pésima sobre la que construir ningún conocimiento. Se le ha obligado, gracias a la permisividad, a la falta de rigor, a fracasar en el camino hacia su formación.
Junto a estos extremos, se encuentra el revuelto mar de fondo. La escasa exigencia, el paupérrimo programa y la psicopedagogía que tiraniza el sistema, con la inestimable ayuda del clima social de molicie y dejadez, están “fabricando” una sociedad de jóvenes amorales que desean el éxito inmediato, amantes de sus derechos e ignorantes de sus obligaciones, más preocupados por un vacuo hedonismo que por una sentida humanidad, más conscientes de los problemas del lagarto gigante de Glubbdubdrib que de los del vecino, incapaces para la empatía y, desde luego, poco o nada aptos para el ejercicio de la ciudadanía responsable.
Así, es lógico que saquemos tan malas notas en los informes PISA, que ganemos en todas las estadísticas que hablan del mal educativo, que nuestro paro juvenil sea aún más escandaloso que el general. La Unión Europea, ahora, se plantea combatir el fracaso escolar. Para ello, entre otras cosas, han propuesto eliminar la posibilidad de repetición en Primaria. Una medida así, en España, sería la culminación de un largo proceso de depauperación de un edificio que, siempre sin cimientos, está en ruinas. Sin rigor, sin la supremacía del valor del esfuerzo, sin la presencia soberana y constante del mérito y la excelencia no hay nada que hacer, ni por arriba ni por abajo.
Enlace original del texto. De la alarma estadística a la preocupante realidad.
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domingo, 16 de enero de 2011
Copiar-Pegar: Primera Serie. Daniel Martin.
A principios del siglo XIX, un joven humilde se enamora de una modesta costurera. Las circunstancias personales e históricas se ponen en su contra. Primero, los franceses invaden España y él se convierte en soldado. Segundo, se descubre que ella es hija natural de una aristócrata que considera al chico indigno de emparentarse con su sangre. Pero él, que se llama Gabriel de Araceli, seguirá a Inés, su enamorada, a través de campos de batalla y ciudades sitiadas para salvarla de los infinitos peligros, bélicos o domésticos, que no dejan de acecharla en el entorno de la Guerra de Independencia.
En torno a estos dos desdichados personajes, las páginas de esta gigantesca novela se pueblan con inolvidables personajes de ficción (Amaranta, seductora e intrigante, Grande de España y madre de Inés; Santorcaz, espía de los franceses, amante despechado y padre amantísimo; el licenciado Lobo, un experto de la traición y el medrar; miss Fly, una excéntrica británica que acude a España como adelantada de la fascinación por lo hispano, etc.) que se mezclan con los más famosos personajes históricos (Fernando VII, Manuel Godoy, Napoleón, Castaños, Palafox, etc.)
Esta historia de aventuras, una novela de primer nivel, transcurre así al mismo tiempo que la Historia desde la batalla de Trafalgar (1805) hasta la de Los Arapiles (1812). La ficción, digna de los libros de acción más memorables, se completa con un análisis novelado y ensayístico de lo histórico, formando en su conjunto – Pujitos, Pacorro Chinitas, la “Primorosa”, Marijuán… son la imagen fiel del pueblo español– una magnífica síntesis de una época en forma narrativa inmejorable. Sólo la “Segunda serie” de los “Episodios Nacionales“, “Fortunata y Jacinta” y “El Quijote” están, en las letras españolas, a la altura de esta magnífica obra.
Después de una ya obligada relectura de la primera gran obra de don Benito Pérez Galdós, me ratifico en mi idea de que en España se ignora completamente el alcance de la “Primera serie”. Al contrario de lo que se suele pensar, de lo que dicen los libros de textos, es una novela continua, donde no se puede leer “La Corte de Carlos IV” sin pasar inmediatamente a “El 19 de marzo y el 2 de mayo” y así sucesivamente, porque entonces uno se queda sin conocer la suerte del inmortal héroe –y narrador– don Gabriel de Araceli y su querida Inés. Sólo “Trafalgar”, un episodio aislado que sirvió de tentativa al novelista, y “Zaragoza” y “Gerona”, se apartan de la trama principal de la serie, a la postre una historia de amor.
Galdós eran un escritor mayúsculo. Heredero directo del mejor Cervantes y de Balzac, supo crear un mundo paralelo que mezclaba lo real con lo ficticio. Cada personaje es un mundo con personalidad propia, algo sólo al alcance de los más grandes, como los dos citados, Tolstoi, Shakespeare, Dickens y unos pocos más. Al mismo tiempo, era un narrador genial que convertía en escenas casi de película cada batalla, cada discusión, cada beso… un descriptor inigualable de paisajes, personas y ambientes… quizás el mayor maestro del diálogo realista decimonónico.
Por si fuera poco, cada una de las páginas del conjunto de su obra se llena de hondas reflexiones sobre España, sobre sus virtudes y vicios, sobre los problemas que la afectaban y que, según la tesis galdosiana, comenzaron a fraguarse en los últimos años del reinado de Carlos IV (1). Así, Galdós se convirtió en el gran novelista español de todos los tiempos, tan contemporáneo nuestro que la mayoría de sus palabras pueden trasladarse a nuestra época sin apenas merma.
En España consideramos a Galdós como un prosista menor, poco elegante, descuidado. Todo lo contrario. Escribió mucho, a veces en muy poco tiempo; por supuesto que hay descuidos. Pero era un escritor de máxima magnitud, un genio que en cualquier otro país del mundo sería venerado como un espíritu único, inigualable, inalcanzable, imprescindible.
La “Primera serie” de los “Episodios Nacionales”, como la “Segunda”, debería ser de obligada lectura para cualquier estudiante, español o extranjero. Esta a la altura de las mejores novelas universales del siglo XIX, por tanto de la Historia. Y la lectura tiene que ser completa, continua, esmerada. Cualquier lectura fragmentaria, como si realmente se tratase de una serie de diez episodios aislados, es amputar el alma de esta obra maestra. Afortunadamente, ya tenemos ediciones completas de esta primera serie, más o menos trabajadas, nunca a la altura del original de Galdós.
(1) Como ejemplo de las reflexiones de Galdós, sirvan las siguientes:
- “Los españoles somos tan dados a los gritos que repetidas veces hemos creído hacer con ellos alguna cosa”.
- ¡Oh España, cómo se te reconoce en cualquier parte de tu Historia adonde se fije la vista! Y no hay disimulo que te encubra, ni máscara que te oculte, ni afeite que te desfigure, porque, donde quiera que aparezcas, allí se te conoce desde cien leguas, con tu media cara de fiesta y la otra media de miseria; con la una mano empuñando laureles y con la otra rascándote la lepra”.
- “El pueblo español, que con presteza se inflama, con igual presteza se apaga, y si en una hora es fuego asolador que sube al cielo, en otra es ceniza que el viento arrastra y desparrama por el bajo suelo”.
- “¡No hay aquí quien sepa morir, que todos prefieren la mísera vida al honor!”.
Enlace original del texto
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sábado, 1 de enero de 2011
Copiar-Pegar. Un año de cine mediocre. Daniel Martín
2010, en lo cinematográfico, ha vivido a la sombra de “Avatar“, película que se estrenó a finales de 2009. La nueva aventura comercial de James Cameron, con su fabulosa estética y su inmejorable técnica, ha cambiado para siempre el mundo del séptimo arte, sobre todo por la incorporación definitiva del 3D, elemento que, para bien, ha vuelto a llenar salas, y que, para mal, viste de oropel lo que apenas tiene brillo. “Avatar”, como en su día “Titanic“, triunfó a pesar de su guión trivial, por no decir pésimo.
Quizás el brillo de Cameron haya perjudicado a otras películas que, no obstante, también han abierto nuevos caminos. Algunas de manera tan hipnóticamente confusa como “Origen”, donde Christopher Nolan volvió a demostrar que es uno de los grandes directores del futuro. También “Kick ass”, de modo más modesto y gamberro, se encuentra entre los filmes originales que han evitado que 2010 sea un año de desastre artístico absoluto.
Junto a las citadas, habría que recordar “El libro de Eli”, la enésima parte de “Resident Evil” –sin grandes alardes, la saga borda las escenas de acción–, “Acantilado rojo”, “Machete” y, sobre todo, “Action Man 2″ como los mejores filmes comerciales del año. Sólo ellos, sin contar, claro está, el cine de animación, han conseguido crear afición a la vez que han respetado mínimamente las reglas de corrección de la cinematografía.
Junto a ellas, películas un tanto más elevadas, como “La red social“, “Up in the air”, la “Invictus” del incombustible Clint Eastwwoody “En tierra hostil”, que triunfó en los Oscar a pesar de ser más un documental que una obra de ficción, en ningún caso obras maestras, pero sí muy interesantes en todos los terrenos.
Haciendo un repaso al resto de los estrenos del año, nos encontramos con cantidad de películas mucho más que mediocres: “Sherlock Holmes”, “El retrato de Dorian Gray”, “The road” o “El equipo A” han bebido de fuentes externas para vender muchas entradas y decepcionar a muchos espectadores; remakes como “Karate Kid” o enésimos episodios como los de Harry Potter, Narnia o “Crepúsculo” muestran el declive de una industria que, después de abandonar el guión y la tensión y el ritmo dramáticos, no deja de dar excusas a los que prefieren bajarse cosas de internet que ir a una sala del cine; cosa que ocurre hasta cuando algunas producciones, como “El príncipe de Persia” o “Furia de titanes”, se han refugiado en el camino tridimensional abierto por “Avatar”; a veces, como en “Salt” o “Un ciudadano ejemplar”, uno llegaba a entretenerse; pero lo habitual, como en “Skyline”, “Los mercenarios” o en comedias como “Noche loca”, “Sexo en Nueva York 2”, la esperemos última parte de “Shrek” o “Niños grandes”, es que las cosas fueran rematadamente malas.
Dentro de este clima de mediocridad, resulta revelador que las últimas entregas de Ridley Scott (“Robin Hood”), Roman Polanski (“The ghost writer”), Martin Scorsese (“Shutter island”) o Tim Burton (“Alicia en el país de las maravillas”) también sean bastante malas. Hasta los viejos maestros andan desnortados en esto que parecían dominar.
En cuanto al cine español, ha habido de todo. Destacan sobremanera los fiascos de “Pájaros de papel” y “El gran Vázquez”, el éxito de dos películas bien realizadas, “Lope” y “Balada triste de trompeta”, y la abrupta irrupción a nivel internacional de “Buried”, realizada con dos duros y mucho talento. La mejor noticia para nuestra inexistente industria es que los grandes éxitos comerciales –“Tensión sexual no resuelta”, “Los ojos de Julia” y “Tres metros sobre el cielo” – se han producido al margen de la mafia corporativista que parte y reparte el suculento pastel de las subvenciones. ¿Estamos ante un giro definitivo de nuestros modos de hacer cine?
Dejo para el final la que a mi entender es la mejor película del año: “Toy Story 3”. Con o sin 3D. Pixar es el gran referente del cine actual porque, como ya escribí hace unas semanas, respeta por encima de todo la calidad del guión. Por si fuera poco, hace comedias; para mayores, aunque a los niños también les gusten. La tercera entrega de las aventuras de Buzz Lightyear y Woody ha sido mi mayor satisfacción de 2010. Aparte, me reí muchísimo con “Gru, mi villano favorito”.
Supongo que el dominio de los dibujos sobre los artistas de carne y hueso, la implantación de nuevas técnicas como el 3D y la irrupción del mundo de los sueños en “Origen” crean una auténtica realidad virtual. Que, después de todo, era lo que pretendían aquellos pioneros que convirtieron el cine en el mayor espectáculo de masas de todos los tiempos.
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miércoles, 22 de septiembre de 2010
Copia y Pega. La formación del espíritu borreguil.
En “Introducción a la literatura española. Guía práctica para el comentario de texto”, libro escrito por María Clementa Millán Jiménez y Ana Suárez Miramón y editado por la UNED, se dice que el Romanticismo español se vio influido por “la propagación del movimiento prerromántico de Sturm un Drang abanderado en Alemania entre 1750 y 1770 por Goethe y Schiller”. Teniendo en cuenta que el primero nació en 1749 y el segundo diez años después, ¿hablamos de un asombroso caso de precocidad o de un descomunal disparate (1) publicado en un texto universitario?
A esto ha llegado el despropósito en el entorno educativo español. Muchos son conscientes de que el mundo internáutico está lleno de errores y deben comprobarse fuentes y datos. Pero cada vez menudean más las sandeces en libros, enciclopedias e incluso en textos escritos por presuntos expertos. Definitivamente, a día de hoy es muy difícil saber a qué atenerse.
Sin embargo, la opinión dominante entre nuestros expertos psicopedagogos es que el alumno, antes que estudiar datos de cualquier tipo o demostraciones matemáticas, debe adquirir la “competencia de aprender a aprender”. Cualquier cosa que suponga un esfuerzo o una posibilidad de estrés ante la dificultad de una asignatura son automáticamente proscritos con la excusa de que hoy en día se tiene acceso a casi todo en cualquier momento y lugar. Pero si dos profesoras de una universidad son capaces de dejarse meter un gol tan gigantesco, me pregunto cuál es la fiabilidad de todo lo que leemos, oímos y vemos por ahí.
Da la impresión de que realmente no se pretende, siquiera en apariencia, que los chavales aprendan nada. Primero se eliminaron los valores de esfuerzo, mérito y excelencia. Ahora van a por los propios contenidos. Como afirmaba Revel, los antiguos “eran tiempos en que, para aumentar el número de aprobados, la política del ministerio consistía en hacer más sabios a los candidatos y no más fácil el examen. Dar clase a alumnos no consiste en interesarlos, sino en hacerlos trabajar y, si es necesario, obligarlos a ello”. Aún más si ahora ni siquiera los doctores saben de lo que hablan.
Pero, insisto, ni el espíritu de nuestros mandamases ni de los psicopedagogos que analizan y proyectan el cotarro va por ahí. La última estrategia es cargar contra las antiguas lecciones magistrales por considerarlas poco útiles, poco “educativas”, nada aptas para la manera de funcionar el cerebro. Ahora lo que se lleva es el aprendizaje colaborativo, constructivista o conductivo, en cualquiera de sus variantes. No es el profesor el que enseña, sino los alumnos los que aprenden a trabajar y cooperar en grupo para alcanzar unos resultados a la baja, porque lo importante es que todos aprueben sin importar lo que sepan.
Nada paradójicamente, ya no abundan los Castelar, Unamuno, Ortega, Marañón y otros antiguos intelectuales de primera fila. Cada vez se sabe menos, pero en cambios tenemos muchos más universitarios, alumnos y profesores. La uniformización de la enseñanza ha conseguido que la excelencia se haya eliminado pero que haya muchos licenciados, graduados, incluso doctores, que hace medio siglo no se habrían merecido el título.
Sin embargo, el asunto parece contentar a la sociedad. Tan solo unas cuantas agrupaciones de profesores y unos cuantos padres preocupados se dan cuenta del disparate. En lugar de intentar sacar lo mejor de cada alumno y llevarle, con esfuerzo, hasta sus límites de conocimiento, se intenta que todos sepan lo mismo a costa del mérito y de la individualidad. A veces pienso que de lo que se trata es de crear un rebaño de ovejas en lugar de una sociedad de ciudadanos únicos y dotados de espíritu crítico.
Kapuscinski escribió que “hay una condición imprescindible para que se dé una dictadura: la ignorancia de la multitud, y por eso los dictadores siempre la cuidan mucho, la cultivan”. De modo análogo, nuestros gobernantes cultivan la ignorancia para prolongar la existencia de la partitocracia despótica. Con un sistema de mínimos se crea la apariencia de una educación universal. Pero, siguiendo el modelo estadounidense (sin su capacidad para crear a cambio una élite académica e intelectual), tan solo se fomenta una sociedad débil de individuos ignaros. Es una buena manera para conseguir, por ejemplo, que George W. Bush gane unas segundas elecciones presidenciales o que aquí, en España, nadie haga nada a pesar de la corrupción moral, política, económica, en definitiva global, que afecta al Estado y sus adláteres.
Bien pensado, en la siguiente edición del libro de la UNED hay que quitar los nombre de Schiller y Goethe, y los de Cervantes, Quevedo o Galdós de los de la ESO. Lo primordial según nuestros actuales modos educativos es eliminar cualquier tentación de pensar que tenga el alumno. Y esos geniales autores, aunque poco pedagógicos, resultan tremendamente subversivos: ¡Invitan a la reflexión!
(1) ¿Recuerda alguien cuando la “Antología del disparate” sólo recogía respuestas de alumnos?
Enlace original del texto
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viernes, 10 de septiembre de 2010
Copiar-Pegar. Curso nuevo, viejas miserias. Daniel Martín
Un supuesto. Nada más comenzar 4º de ESO, antiguo 2º de BUP, un alumno comprende que las matemáticas son difíciles. Pasa de ellas, suspende en junio y ni siquiera se presenta al examen de septiembre. Si sólo catea esa asignatura, pasa automáticamente a 1º de Bachillerato con el expediente “limpio”, es decir, sin que esas matemáticas de las que pasó olímpicamente le queden pendientes. Esa o cualquier otra asignatura que decida ignorar.
Este supuesto, con la LOE en la mano, es absolutamente real, no poco habitual. Es un absurdo más de los muchos que componen nuestro sistema educativo, tan enemigo del esfuerzo, rigor, mérito y excelencia. Se antepone el pasar de curso al aprendizaje. Este desolador aspecto de molicie y suma permisividad es casi idéntico en nuestras muchas universidades.
En los últimos años se han reformado las leyes educativas en varias ocasiones. Lo asombroso es que apenas se ha tratado el fondo del asunto. Por el contrario, son muchos los adornos y asuntos superfluos que se transforman para volver loco al profesorado. La última fatuidad léxica consiste en que ahora, en lugar de conceptos, procedimientos y actitudes, en las escuelas se “deben enseñar” competencias básicas (1) que, en pocas palabras, son las cosas que el sentido común dice que conforman lo mínimo humano. Así, hay competencia lingüística, matemática, de autonomía e iniciativa personal, aprender a aprender, digital y otros lugares comunes –la escuela, incluso, debe servir para paliar el fracaso social en lo referido a la formación que hasta ahora siempre se había recibido en casa: respetar a los mayores, cruzar la calle, no insultar o robar, etc.–.
Cualquiera que se acerque al currículo de la enseñanza primaria y secundaria sabe, no obstante, que –digan lo que digan las autoridades educativas– los contenidos son escasos, a menudo pitorreicos, siempre contaminados por los métodos psicopedagógicos cuya única intención es que el alumno no “sufra”. Primaria es un pasillo muy ancho para que nadie se quede atascado. En secundaria se dan unas cuantas cosas científicas mientras las humanidades son constante y sistemáticamente marginadas. Incluso la Lengua, ahora en plena mezcla y confusión con la Literatura en una sola asignatura, enseña de todo menos castellano, valga la contradicción.
El actual sistema educativo, con todas sus zarandajas desde la LOGSE hasta nuestros días, ha implantado un sistema de mínimo común, accesible para todos. Sus instrumentos sirven básicamente para que todo el mundo llegue hasta el final. Aparte del fracaso que supone que, a pesar de ello, el nivel español de fracaso escolar sea de los más altos de Europa, nuestro sistema, como en casi todo Occidente, es enemigo de la vieja aspiración docente de conseguir de cada alumno lo máximo posible. Su modelo es el estadounidense, sólo que sin su capacidad para crear una élite intelectual.
Acaba de comenzar un nuevo curso y los medios de comunicación han vuelto a decir las mismas cosas de siempre: que si los libros de texto son carísimos, que si se dan tantas horas de clase, que si debe haber itinerarios, que si hace falta o no un tercer curso de bachillerato, que si nuestras universidades no están entre las mejores del mundo… Pero el problema básico de nuestro el edificio educativo es que está vacío de contenidos, no es capaz de formar humanísticamente a los futuros ciudadanos, cada vez más ignorantes a no ser que en casa se solventen sus carencias. Porque se trata de un sistema discriminatorio. A la postre, el chaval recibirá su única formación dentro de su familia o, si tiene suerte, en uno de los pocos buenos colegios que quedan.
Sócrates, nuestro auténtico patriarca, aseguraba que él no podía enseñar nada, pero sí hacer pensar a los que le escuchaban. Para él una democracia sólo podía existir si sus ciudadanos sabían razonar y tenían las ganas de hacerlo. Nuestro sistema educativo es enemigo de la reflexión, como lo es del esfuerzo y la excelencia. Cada año comienza un nuevo curso, pero la situación del sistema es cada vez más miserable. Si nuestra televisión, políticos y sociedad son causa o consecuencia es como lo del huevo y la gallina. Lamentablemente, la transformación de la formación escolar y universitaria es uno de los procesos más arduos y largos que existen. Incluso cuando se tienen ganas… que no se tienen.
(1) Lo de las competencias básicas es invento europeo. Que Oxford y Cambridge se nieguen a seguir los dictados de la UE es una poderosa invitación a la reflexión.
Enlace original del texto
Periódico digital La república
y como siempre digo, ¿y tú qué opinas?.
sábado, 26 de junio de 2010
Copiar-Pegar. CONSTRUCCIÓN DEL AMOR Isabel Menéndez - English Version
Greetings from Africa.
"What will you find readers who enter construction of love?
I wanted to talk about love in a different manner from the perspective of psychoanalysis, a field that I've been devoting 30 years. Almost everything that we suffer in life, one way or another, has to do with love, and the book I tried to explain that love is not natural, but a psychological process that we learn in childhood. It is a very ambitious book because it touches on the fundamental issue of our life in a thoughtful way and trying to answer the question of how we build.
That is, love is the result of a learning process.
That's right. As we have learned, the IDs created with our parents and how we created our universe of desire and love in adulthood. Sometimes we can not love or choose the wrong partner. The children will determine how our love relationships in adulthood. Love has two components: a part of us and an unknown and in this work if it does not explain that love can rebuild.
So is there a recipe for the construction of love?
That's what this book tries to address. We need to think much about it, taking time, space and words. As much as we reflect on love, I, who have many years bringing this up, I can say about him will always remain enigmas. So I like to say that the book is an approach to a subject that continues to much. Moreover, recently we complain a lot about love and did not devote the time needed. The recipe, if any, would go through the self-knowledge and the dedication and commitment.
In his experience as a psychologist and psychoanalyst, "Many patients come to therapy love problems?
Directly, not. They come for depression, phobias, anxiety ... a variety of symptoms that prevent a person live their lives naturally. However, behind these symptoms that there are relationships frustrated complaints of not being liked, fear of being abandoned, and so on. Psychoanalysis has made me understand the human being from the unconscious, which is what defines and governs the behaviors that happen every day and do not understand. We suffer precisely because it's all about consciousness, because not everything can master. And it is in the realm of love where we're more vulnerable, we know that we love but not the exact reasons, are desires that lead us back and not to another, and those are unconscious wishes.
You talk in your book of 'emotional closet' we all have. What is?
It is a metaphor for our psyche, what is in the unconscious. That store loves and hates, rivalries and jealousies, desires and fantasies ... If all goes well, we usually do not ask anything, but when there are problems and we suffer for love, we began to question, we put on the dress of the distress or the dress of the sadness. With all this I mean that we can develop loving relationships because they are built from childhood. If something is conflicting we just need to discuss certain things to understand what happens to us and to modify certain patterns.
In his book recommends love not to fall ill.
Yes, I believe in the healing power of love as long as the connection is made, as there are people who can not love. Since psychoanalysis is known that when you suffer for love suffers involuntarily. I remember people who have suffered for the love that there are many different ways of loving. And I would remind you that there are many topics related to love.
Let us talk about these topics about love.
Well, one of the most common is to connect love and infatuation. They are different terms. In the crush, the beloved is disguised as one wants it, but instead, love to the person you want as it is. We accept the shortcomings because that's something vital. In falling in love is also a flash, a moment, while love is solid, non-perishable and accompanies you throughout your life, what happens is that it changes, as one is not the same at 20 or at 40. To come to love, as I say in the book, we must accept that the other is going to disappoint, as we are going to disappoint the other. We all have limits and shortcomings, so love can not be demanding or respond to the film that we have assembled on our partner.
It is increasingly common that many people choose to be alone, without partner.
Freud said that nothing makes us more vulnerable to life than loving another, of course, meant that love generates a state of uncertainty.Accompanied life is richer, but this time we are living in haste we do not take the time to devote to love.
"Both family influences the choice of a love?
A lot. It is important to remember that it is within the family where love and love us for the first time. Love has to do with the desire to the other, with the illusion. We chose a love for what we did not have in childhood and now we have, or on the contrary: as we did have and want to retain. And love is chosen from the unconscious, of course, but the better we know ourselves, the better we love. I always say that ignorance about oneself, the delusions to which we submit, are the first enemy of love.
That is, to love you first have to know not only how the other, but how we are.
Of course. This requires leaving behind the deceptions. We must ask ourselves constantly about what we do and who we are. For example, if your partner has disappointed us, we must ask why that has happened, what we have seen evil in him or her, etc. From there, you can always return to rebuild everything.
Is there a cure for love sickness?
There is always the one you want. The problem is that sometimes we heal when we have suffered much and I think that we should not reach that point.
Original Link in Estrella Digital
Copiar-Pegar. LA CONSTRUCCIÓN DEL AMOR Isabel Menéndez
Un saludo desde áfrica.
Isabel Menéndez:“Cuanto mejor nos conozcamos
a nosotros mismos, mejor podremos amar”
Felicidad y tristeza, pasión y odio, el amor provoca los placeres más intensos, pero también protagoniza las contradicciones más grandes. Este gran enigma que desde el principio de nuestras vidas tiene un papel fundamental en cada individuo, es prácticamente un desconocido. ¿Qué sabemos del amor? ¿Cómo se construye? ¿Es posible alcanzar un equilibrio cuando el amor está por medio? La psicóloga y psicoanalista madrileña Isabel Menéndez responde a esta y a otras incógnitas sobre el equilibrio amoroso en su nuevo libro, La construcción del amor (Espasa), sobre el que ha charlado con ESTRELLA DIGITAL. “Este libro es un canto a la vida y al amor, teniendo siempre en cuenta que el amor va a veces acompañado de elementos dolorosos”.
¿Qué van a encontrar los lectores que se adentren en La construcción del amor?
Yo quería hablar sobre el amor de una manera diferente, desde la perspectiva del psicoanálisis, un campo al que me llevo dedicando 30 años. Casi todo lo que sufrimos en la vida, de una manera u otra, tiene que ver con el amor, y en el libro he intentado explicar que el amor no es algo natural, sino un proceso psicológico que aprendemos en la infancia. Es un libro muy ambicioso, porque toca el tema fundamental de nuestra vida de una manera reflexiva y tratando de responder a la pregunta de cómo lo construimos.
Es decir, el amor es fruto de un proceso de aprendizaje.
Así es. Según lo que hayamos aprendido, las identificaciones creadas con nuestros progenitores y la manera en que hayamos creado nuestro universo de deseo, así amaremos en la edad adulta. En ocasiones, no podemos amar o elegimos mal a la pareja. La infancia determina cómo serán nuestras relaciones amorosas en la edad adulta. El amor tiene dos componentes: una parte nuestra y una desconocida y en esta obra explico que si no funciona el amor se puede reconstruir.
Entonces, ¿hay una receta para la construcción del amor?
Eso es lo que intenta abordar este libro. Hay que reflexionar mucho sobre él, dedicarle tiempo, espacio y palabras. Por mucho que reflexionamos sobre el amor, yo, que llevo muchos años tocando el tema, puedo decir que siempre quedan enigmas sobre él. Por eso, me gusta decir que el libro es una aproximación a un tema que sigue dando para mucho. Además, últimamente nos quejamos mucho del amor y no le dedicamos el tiempo que necesita. La receta, si existiera, pasaría por el conocimiento de uno mismo y por la dedicación y el empeño.
En su experiencia como psicóloga y psicoanalista, ¿muchos pacientes acuden a terapia por problemas amorosos?
Directamente, no. Vienen por depresiones, fobias, ansiedad…diversos síntomas que impiden a una persona desarrollar su vida con naturalidad. Sin embargo, detrás de esos síntomas lo que hay son relaciones frustradas, quejas por no ser querido, miedo a ser abandonado, etc. El psicoanálisis me ha hecho entender al ser humano desde el inconsciente, que es lo que nos determina y rige las conductas que nos suceden a diario y que no entendemos. Sufrimos, precisamente, porque no todo pasa por la conciencia, porque no todo se puede dominar. Y es en el terreno del amor donde somos más vulnerables: sabemos que amamos pero no las razones exactas; son deseos que nos dirigen hacia uno y no hacia otro, y esos son deseos inconscientes.
Usted habla en su libro del ‘armario emocional’ que todos tenemos. ¿En qué consiste?
Es una metáfora de nuestro psiquismo, de lo que hay en el inconsciente. Ahí guardamos amores y desamores, rivalidades y celos, deseos y fantasías… Cuando todo va bien, no solemos preguntarnos nada, pero cuando hay problemas y sufrimos por amor, nos empezamos a cuestionar, nos colocamos el traje de la angustia o el vestido de la tristeza. Con todo esto quiero decir que podemos elaborar las relaciones amorosas porque se construyen desde la infancia. Si algo nos resulta conflictivo, sólo hay que analizar ciertas cosas para comprender lo que nos pasa y modificar ciertas pautas.
En su libro recomienda amar para no caer enfermo.
Sí, creo en el poder curativo del amor siempre y cuando la relación está elaborada, ya que hay gente que no puede amar. Desde el psicoanálisis se sabe que cuando se sufre por amor se sufre de manera involuntaria. Yo recuerdo a la gente que ha sufrido por amor que hay muchas maneras diferentes de amar. Y me gustaría recordar que hay muchos tópicos relacionados con el amor.
Hablemos de esos tópicos sobre el amor.
Bueno, uno de los más habituales es relacionar amor y enamoramiento. Son términos diferentes. En el enamoramiento, se disfraza al amado como uno quiere que sea; en cambio, en el amor se quiere a la persona tal y como es. Queremos porque aceptamos los fallos, eso es algo vital. En enamoramiento, además, es un flash, un instante, mientras que el amor es sólido, no perecedero y te acompaña a lo largo de tu vida, lo que ocurre es que cambia, al igual que uno no es el mismo a los 20 que a los 40. Para llegar a amar, como digo en el libro, hay que aceptar que el otro nos va a decepcionar, al igual que nosotros vamos a decepcionar al otro. Todos tenemos límites y fallos, por eso el amor no puede ser exigente ni responder a la película que nos hayamos montado sobre nuestra pareja.
Cada vez es más frecuente que mucha gente elija estar sola, sin pareja.
Freud decía que nada nos hace más vulnerables en la vida que amar a otro; lógicamente, se refería a que amar genera un estado de incertidumbre. Detrás de decisiones como la de estar solo se esconden muchas veces miedos: miedo al sufrimiento, al abandono…La gente cree que si no tienen pareja evitarán ser abandonados o engañados, pero esa decisión al final les conduce a la tristeza. La vida acompañada es más rica, pero en esta época que vivimos de prisas no sacamos tiempo para dedicarle al amor.
¿Tanto influye la familia a la hora de elegir un amor?
Mucho. Es importante recordar que es en el seno de la familia donde amamos y nos aman por primera vez. El amor tiene que ver con el deseo hacia el otro, con la ilusión. Elegimos un amor por lo que no tuvimos en la infancia y ahora queremos tener, o por lo contrario: por lo que sí tuvimos y queremos seguir conservando. Y el amor se elige desde el inconsciente, claro, pero cuanto mejor nos conozcamos a nosotros mismos, mejor podremos amar. Yo siempre digo que la ignorancia sobre uno mismo, los engaños a los que nos sometemos, son el primer enemigo del amor.
Es decir, para amar primero hay que saber no sólo cómo es el otro, sino cómo somos nosotros.
Por supuesto. Esto exige dejar atrás los engaños. Tenemos que cuestionarnos permanentemente sobre lo que hacemos y lo que somos. Por ejemplo, si nuestra pareja nos ha decepcionado, hay que preguntarse el motivo por el que ha ocurrido, qué hemos visto mal en él o en ella, etc. Desde ahí, siempre se puede volver a reconstruirlo todo.
¿Hay cura para el mal de amores?
La hay siempre que uno quiera. El problema es que a veces, nos curamos cuando ya hemos sufrido mucho y creo que no hay que llegar a ese punto.
Enlace original en Estrella Digital
viernes, 12 de febrero de 2010
Copiar y Pegar - Vergüenza Ajena
Y cómo siempre digo, ¿y tú qué opinas?
Spain is different... respecto a los países de su entorno, nunca respecto a sí misma. Leer obras de autores españoles de hace uno o cuatro siglos consigue un efecto parcialmente reparador: muchos de los problemas siguen siendo los de siempre, pero por lo menos ahora la enorme de mayoría de españoles tiene algo que llevarse a la boca. De momento. Sin embargo, España sigue siendo ese país de charanga y pandereta, un lugar donde domina la abulia, que se va suicidando lentamente y que apenas ha aprendido a europeizarse. Y eso sólo "sisando" algunas expresiones de los presuntos miembros de la nunca existente generación del 98.
A pesar de lo afirmado, hay dos cosas que sí han cambiado enormemente y que motivan el título de este artículo. Dos asuntos indisolublemente unidos y que acrecientan cada uno de nuestros innumerables problemas:
- El primero es nuestro gusto por los fuegos de artificio. Estamos atravesando una seria crisis cuya conclusión es difícilmente situable y cuyos últimos efectos, siempre catastróficos, son de imposible previsión concreta. Aun así estamos anclados en los detalles accesorios que, voluntariamente o no, nuestros políticos y medios de comunicación ponen delante de nuestros ojos. Así, en esta última semana se ha hablado más de si nuestro caso se parece al de Grecia que de la auténtica gravedad de las respectivas situaciones del paro, el déficit público y la insostenible realidad de nuestro sistemas de pensiones, funcionariado, autonomías, subvenciones y demás prebendas con cargo al presupuesto.
La situación es gravísima, pero nadie mueve un dedo para meter mano al asunto con seriedad y profundidad. Hasta tal punto llega la desfachatez de los prebostes nacionales que, por poner dos ejemplos, el propio presidente del Gobierno anuncia una medida que aumenta el gasto público una semana después de haber prometido que iba a reducirse el déficit, y el jefe de la oposición afirma tener las soluciones a todos nuestros problemas pero que sólo las hará públicas cuando alcance el poder. ¿No se dan cuenta de que "ya mismo" comienza a ser demasiado tarde?
- El otro gran cambio que España ha experimentado en las últimas décadas es la desaparición casi por completo de una pléyade de intelectuales que sepan y se atrevan a criticar el status quo para destapar nuestras vergüenzas e intentar hacer reaccionar a un público que, de todas maneras, nunca ha sabido reaccionar y siempre se ha limitado a seguir al bando ganador. ¿Dónde existe un Unamuno que se atreva a enfrentarse, desde el prestigio cultural, académico y social, a los que gobiernan tan mal la nave nacional? ¿Dónde hay un Madariaga que se atreva a analizar los problemas de España? ¿Y un Baroja que, mediante sus novelas, nos retrate desnudando nuestras miserias materiales y morales?
Que no existan éstos implica que aquello vaya a continuar. España, como hace siglos, sigue afectada por la venalidad, las sinecuras, el nepotismo, las oligarquías caciquiles, la corrupción en todos los niveles de la existencia individual y social... pero no hay nadie que diga nada, mucho menos gente que se atreva a mover un dedo.
La situación es gravísima. Y ya no es cuestión de que nuestro sistema no sea ni democrático ni representativo, que lo autonómico esté derrochando nuestros recursos, de que no exista un mínimo sentido de lo nacional o, cuando menos, de lo cívico. Ahora es cuestión de no perder una situación de bienestar material que nos permite vivir con bastante desahogo. Ya es demasiado tarde para arreglar los muchos desperfectos, pero nunca lo es para reaccionar e intentar arreglar los bajos de la nave. Que nadie haga nada serio, que nadie lo denuncie, es motivo para sentir vergüenza ajena. España ya no duele como antes. Ahora, además, da ganas de vomitar.
Enlace Original en el periódico Estrella Digital
sábado, 1 de agosto de 2009
...acertijo sobre la clemencia...
un saludo desde áfrica.
...¿reconoceis el pagaré?
lo reconozco
...entonces debeis ser misericordioso
¿qué me obliga a ser clemente?, ¡decídmelo!
...la clemencia jamás debe ser forzada
cae, como la sueve lluvia del cielo, sobre los campos sedientos
es doblemente bendita
bendice a quien la recibe como a quien la concede
tiene su trono en el corazón de los reyes
es un tributo de dios mismo
y el terrenal poder se parece más al de dios
cuando la clemencia atempera la justicia...
