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Oscuro, es el camino que tienen que recorrer los individuos con mentes ajenas.
Quisiera que estas mentes, vieran en "Mentes Ajenas", una parada en ese camino,
un alto, donde poder apaciguar la sensación de soledad, la sensación de no poder
compartir con la gente sus ideas, sus temores, sus ideales, por ser tachados de "raros,
locos, o cosas peores". Bienvenidos, una mente ajena os saluda.
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sábado, 21 de septiembre de 2013
Dia de la Paz
lunes, 12 de septiembre de 2011
7º Arte Comprometido: La batalla de Chile....
Tras el paso del 11 de septiembre, todos los medios hacían el paripé sobre el homenaje a las víctimas de EE.UU., los mismos medios se olvidan completamente del otro 11S, tal vez más real y evidente. Pero bueno, por suerte, hoy en día, podemos conseguir información al margen de los medios típicos.
Os dejo el documental de la Batalla de chile ya me contaréis...
y como siempre digo, ¿y tú qué opinas?....
Os dejo el documental de la Batalla de chile ya me contaréis...
La Batalla de Chile III - El Poder Popular from sotoski on Vimeo.
y como siempre digo, ¿y tú qué opinas?....
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martes, 3 de noviembre de 2009
Copiar y Pegar - Los otros muros de la vergüenza
El próximo lunes se cumplirán veinte años de la caída del Muro de Berlín, acontecimiento que dio por cerrada la cruenta etapa que comenzó con la guerra franco-prusiana de 1870 y terminó con la caída de la Unión Soviética -pocas veces en la Historia se han encadenado tan claramente errores y consecuencias fatales-. El fin del muro de la vergüenza, que dividía al mundo en dos mitades antagónicas, dio paso a este que ahora vivimos y que, libre de la bipolaridad de antaño, sufre de otros numerosos muros que se levantan entre los diferentes pueblos terrestres. Una vez más, la capacidad humana para no aprender y continuar haciendo mal las cosas escapa a nuestra capacidad intelectual.
Es especialmente notable el muro religioso. En Occidente hemos tardado dos milenios en liberarnos para creer en lo que nos dé la gana sin que eso suponga ningún tipo de discriminación. Pero, inmediatamente, no hemos dudado en bajarnos los pantalones ante las religiones de los demás. Así, respetamos más a los que nos consideran infieles o gentiles que a nosotros mismos. Quizás por viejo sentido de culpa fruto de la colonización perversa, quizá por incapacidad moral, quizá porque es más fácil controlar la censura que la libertad de expresión, lo cierto es que hay determinadas cosas que no se pueden decir si no queremos herir ciertas sensibilidades. A costa, claro está, de la nuestra.
Este muro del doble rasero religioso es una ramificación más de la dictadura de lo políticamente correcto. Ahora que se nos supone libres, se amordaza al lenguaje con numerosas trabas que pretenden evitar cualquier ofensa innecesaria, pero que sólo consigue crear un irracional miedo a las palabras que, a la postre, no son nada en sí mismas. Hay miedo a decir cosas racistas, sexistas, europocéntricas, etc. pero lamentablemente se presta más atención a la forma que al fondo -que, este sí, poco ha cambiado- y se tiende al exceso en lo que no tiene ningún sentido -por ejemplo, decir miembras o llamar morenitos a los negros-. Así, lo políticamente correcto, en lugar de eliminar las diferencias, ahonda en ellas para beneficio de los que viven de la igualdad asimétrica, de la discriminación positiva.
El fruto de los dos párrafos anteriores es un mundo fragmentado donde la mitad se siente culpable y la otra se aprovecha de ello. De ahí que se tomen posturas débiles ante los tiranos -posturas análogas a las que permitieron a Hitler crecer hasta convertirse en una metástasis de crueldad sin parangón- que, como tales, no hacen otra cosa que seguir tensando la cuerda mientras se fortalecen. En cierto modo, dejar crecer con tanta palabra y ninguna acción eficaz -los embargos afectan a los pobres, nunca a los sistemas políticos despóticos- a cuervos como Corea del norte, Irán, Hugo Chávez o los piratas de Somalia sólo traerá problemas de mucho mayor calado a medio o largo plazo. A veces el estado de necesidad obliga a tomar posturas tajantes, sobre todo ante la intolerancia del otro.
España, por otro lado, tiene sus muchos y particulares muros de la vergüenza. El más obvio es el modelo idiomático catalán, donde, para vengarse de la vieja imposición del castellano, se ha instaurado un entramado en el que conviven un idioma de primera y otro de segunda. El muro de Cataluña no tiene ladrillos, y por eso será mucho más difícil de derribar que el de Berlín.
Pero, en general, los muchos muros que dividen España son fruto de la pésima Constitución de 1978, una norma que creó ese Estado Autonómico que ha creado 17 y pico clases de ciudadanos. No tiene lógica que en un país tan pequeño haya tantos parlamentos y diferentes leyes. Los ciudadanos de algunas Comunidades Autónomas ya tienen distintos derechos a los del resto del país. Y pronto habrá 17 sistemas judiciales diferentes. Esto, cuando Europa experimenta, mal que bien, un proceso de integración, resulta absurdo, escandaloso. Pero lo cierto es que la propia irresponsabilidad de unos políticos a los que les interesa más su propio poder que el interés general potencia la creciente diferenciación entre españoles.
Por si fuera poco, las carencias ideológicas e intelectuales han creado un irreal enfrentamiento entre dos fuerzas políticas que, aparte de la rivalidad por el poder, apenas se diferencian entre sí. De ahí que asuntos como la memoria histórica, el aborto o la sexualidad sean sistemáticamente utilizados como armas arrojadizas, como muros que separen a unos ciudadanos de otros, como vergonzosos obstáculos para una fértil y pacífica convivencia.
Hace 20 años cayó el Muro de Berlín. Recuerdo el 9 de noviembre de 1989 con agrado. Fue una fecha feliz. Lástima que sólo fuese un hecho puntual y que, como las cabezas de la Hidra de Lerma, de sus ruinas se levantasen un incierto número de muros que, otra vez, separan a los seres humanos, que algún día deberían aprender algo del pasado. Aunque sólo fuese para variar.
Enlace Original de Daniel Martín en Estrella Digital
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domingo, 25 de octubre de 2009
Algunas Pelis y pico 012, K19 The Widowmaker...
K19, The Widowmaker
"...no se lo ordene, capitán, pídaselo..."
"...podríamos sumergirnos y tratar de reparar el reactor, no hay garantías de nada, espero su respuesta..."
"...ompartimiento 10 aislado, estamos listos y a la orden..."
"...compartimiento 8 al servicio de la unión soviética, camarada capitán..."
"...compartimiento 1, estamos con usted,..."
"...compartimiento 7, dispuestos a cumplir con nuestro deber,..."
La historia de este submarino permaneció oculta muchos años. El secretismo en el que se vivía en la Unión Soviética no permitió conocer la proeza de su tripulación.
No quiero parecer machista, pero acabo de averiguar, al hacer la ficha de la película, que el director, no es director, sino directora.
Ya se, ya se, esto suena a machista, muchos y muchas me espetarán ¿qué pasa?, una mujer, ¿no puede dirigir una película de submarinos?.
La pregunta es obvia, ante mi primera introducción, pero la respuesta es más obvia todavía. Una mujer, claro que puede ser una tremenda directora de películas de guerra, y esta película lo demuestra.
K-19 es una película que ahonda en la escalada militar de la guerra fría cuyo incidente más grave fue la crisis de los misiles de Cuba.
K-19 es una gran película de submarinos, con ejemplos como "La caza del octubre Rojo", "Marea Roja" o "U571". ¿Qué ofrece más K-19?, porque U571 se basa en hechos reales, muy retocados, pero en el fondo reales; y La caza del octubre rojo, tiene un submarino comunista y los comunistas son los protagonistas; y Marea Roja tiene la lucha entre dos hombres al mando de la misma nave.
¿Qué ofrece de más K19?
La respuesta hay que encontrarla en el dramatismo de la fuerza del hombre.
Tenemos una crisis de un reactor nuclear en el fondo del mar, que hay que solucionar
en medio del territorio de la Otan, en plena crisis de la guerra fría.
Un solo hombre, su capitan, tiene que decidir cuáles son las decisiones correctas.
Varios hombres se enfrentan al calentamiento del nucleo del reactor.
Toda la tripulación se encuentra con la posibilidad de que van a morir por la madre patria.
La escena del capitán pidiendo el apoyo de la tripulación, y que uno a uno se van
encendiendo los pilotos del comunicador, dando ese apoyo, es para mi una de las
escenas que más dan a entender de que estoy hablando.
Felicidades para Kathryn Bigelow que ha hecho una estupenda película que queda en nuestra mente y dejará huella en todos los aficionados al buen cine.
Repito, una mujer, puede ser una estupenda directora, quien lo pueda dudar, esta
es su película.
Y cómo siempre digo, ¿y tú qué opinas?
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