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martes, 14 de mayo de 2013

copia y pega: Adios a la voz - Daniel Martín en el diario La república

Cuando falleció Carlos Revilla, la primera voz española de Homer Simpson, costó horrores acostumbrarse a los nuevos modos de Carlos Ysbert. Desapercibidos, aunque indispensables, nuestros actores de doblaje -que dominan las palabras infinitamente mejor que los de “carne y hueso”- forman parte de nuestra memoria. Así, por ejemplo, John Wayne queda mejor en cualquiera de sus dos voces españolas que con la suya propia. Cuestión de costumbre, claro está, pero verdad indubitable.

Entre todas estas gigantescas voces que han traducido, y bien, el cine extranjero para ponerlas al alcance de nuestras almas destaca sobremanera la monumental figura de Constantino Romero, showman, espléndido actor con su voz varonil de terciopelo y acero, voz envidiada por la gran mayoría de los actores a los que dobló. Entre ellos, el más destacado fue Clint Eastwood, que en español no sería nada sin la voz del doblador. Million Dollar Baby, Sin perdón, Los puentes de Madison, donde el director y actor tocó el cielo, en español quizás hasta mejoraron gracias a la labor de una figura inconmensurable de nuestro cine.

Aparte de Eastwood, no podemos olvidar que Contasntino Romero dobló a un sinfín de actores. Algunos de ellos, en personajes inolvidables. El más auténtico “Bond, James Bond” en castellano fue el de Roger Moore. O aún seguimos recordando el “Sayonara, Baby” de Terminator con un timbre que da miedo al más pintado.

Pero, sobre todo, jamás podremos olvidar -sobre todo los de mi generación- el “Yo soy tu padre” de Darth Vader a Luke Skywalker. En inglés la retumbante voz de James Earl Jones es sobrecogedora. Aún mejor la de Constantino Romero, para mí, por ello, el mejor villano cinematográfico de la historia.

Aparte, Constantino Romero fue un artista polifacético. Hizo mucho teatro y, según dicen, de manera impecable. Aparte, se hizo tremendamente popular gracias a la televisión, donde presentó algunos programas memorables como La parodia nacional o Alta tensión, aunque yo siempre me quedaré con El tiempo es oro, soberbio concurso cultural. Aparte, con su reconocible porte, siempre de esmoquin, Romero fue ejemplo de elegancia y señorío, algo incompatible con la ramplonería que hoy impera en los canales generalistas.

Constantino Romero pasará a la historia como parte inseparable de la banda sonora del cine norteamericano de las tres últimas décadas. ¡Por Dios, si hemos perdido a Darth Vader! ¿Es posible ahora una continuación de la saga? Aparte, si Clint Eastwood es el director más importante del último cuarto de siglo, en español parte del mérito hay que dársela al doblador, un modelo a seguir por todos esos actorcillos que apenas saben vocalizar, a los que apenas se les entiende una sola palabra.

Romero, hace 30 años, dejó un epitafio inmejorable en su doblaje del discurso final de Blade Runner, dando sonido a la cara de Rutger Hauer: “Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia… Es hora de morir”.

Afortunadamente, el cine es impermeable.



Fuente original en la Republica

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