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Oscuro, es el camino que tienen que recorrer los individuos con mentes ajenas.
Quisiera que estas mentes, vieran en "Mentes Ajenas", una parada en ese camino,
un alto, donde poder apaciguar la sensación de soledad, la sensación de no poder
compartir con la gente sus ideas, sus temores, sus ideales, por ser tachados de "raros,
locos, o cosas peores". Bienvenidos, una mente ajena os saluda.
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sábado, 22 de marzo de 2014
martes, 11 de marzo de 2014
The first Kiss. Cortometraje sobre la reacción de 20 extraños besándose.
jueves, 6 de marzo de 2014
Hará unos días.....
Hoy pude notarla de nuevo. Mis piernas mandan un mensaje claro, acompañadas de unos pulmones y un corazón que ya tienen más que asumido que hasta el fin de los días... tendrán que seguir dándolo todo. Puedo volver a respirar ese aroma de "he vuelto"....
Aquí a, casi, las dos y media de la madrugada, avanzo en otro de mis retos. Parece que fue ayer, cuando me enfrentaba a la misma tesitura. La noche es mi zona de juego preferida, prueba de ello es que mis mejores esfuerzos tienen su mejor fruto a estas horas.
Una vez más no puedo dejar de dar gracias. Aunque muchas veces me vienen a la mente imágenes de esas otras vidas que podían haber sido la mía, puedo admitir que la tengo, la que llevo, la que me ha hecho como soy, es una buena vida. Desde fuera podría parecer que hay cierto aroma a fracaso. Nada más lejos de la realidad. Sigo haciendo todo lo que deseo.... y eso es siempre motivo de victoria.
La vida es corta. Plantearte cosas o situaciones imposibles o simplemente que te mantienen en un constante momento amargo por no tener lo que otros, no deja de ser un atentado contra tu persona contra el sentido de la vida, contra lo más sagrado de la creación, TÚ MISMO.
Un saludo desde áfrica, he vuelto y es para quedarme.
Os dejo una melodía que suele levantarme el espíritu....
domingo, 23 de febrero de 2014
Copia y pega: GAZZETTA DEL APOCALIPSIS - EL PARAÍSO DE LOS MEDIOCRES
Sucede en todos los países del mundo.
Desde hace siglos, quizás desde siempre.
Se trata de un mal que se ha extendido como una infección y que aqueja a todas las sociedades: el mundo está gobernado por los “peores”.
Las personas con menos escrúpulos y menor empatía hacia los demás acostumbran a alzarse con los puestos de poder.
No se trata de una oscura conspiración: sigue las mecánicas lógicas de funcionamiento del propio Sistema, basado en la más desenfrenada competitividad y en el darwinismo social.
Solo los que compiten mejor, es decir, los que albergan menos barreras morales y emocionales a la hora de actuar en su propio beneficio alcanzan los puestos dirigentes.
Es algo que sucede constante e invariablemente en las grandes estructuras jerarquizadas, como por ejemplo las corporaciones transnacionales y sobretodo, en los partidos políticos, máximo exponente de estas mecánicas de ascenso social.
Es así, no seamos ingenuos: el mayor capital de un político no radica en su capacidad de gestión ni en la pureza de su ideología, sino en su habilidad a la hora de conspirar, crear alianzas, corromper y llegado el caso, traicionar a quien sea necesario con el fin de alcanzar el poder.
Éste es el lado oscuro del talento político.
Pero evidentemente, estas habilidades “oscuras”, deben venir acompañadas de un alto nivel de formación, don de gentes, carisma, capacidad oratoria e interpretativa y un perfecto dominio de la escena mediática, competencias todas ellas indispensables a la hora de embaucar a las masas y a la hora de dignificar la imagen del partido político al que representan y a los votantes que depositan su confianza sobre ellos.
Estas son las habilidades que representan el lado brillante del talento político.
Así pues y resumiendo, un político actual debe estar dotado de ambos tipos de talento si quiere convertirse en un gran líder.
Así sucede en casi todos los países del mundo.
Excepto en un pequeño rincón, un territorio mágico de cuento y ensueño, una tierra legendaria en la cual solo hace falta el talento oscuro a la hora de gobernar.
Y no solo eso, en este lugar “maravilloso”, con sus propias reglas de funcionamiento, el mediocre, el estulto, el ridículo y el incapacitado parte con ventaja en su carrera hacia el poder.
A estas alturas ya lo habréis adivinado: ese lugar se llama ESPAÑA.
Solo hace falta mirar a sus gobernantes a lo largo de los últimos 100 años.
Es difícil encontrar una colección de personajes más mediocres e incapacitados que los que han gobernado nuestro país en los últimos decenios.
Líderes sin carisma, sin estudios de nivel, ni talentos destacables; incapaces de hablar otro idioma que no sea el castellano sin correr el riesgo de caer en el más lamentable de los ridículos; politicuchos del tres al cuarto con una oratoria vulgar y que apenas dominan los rudimentos más básicos del que debería ser su oficio; personajillos lamentables que no saben ser ni estar y que no merecen ni la más breve reseña en los libros de historia.
En cualquier otro país la suya seria una existencia anodina y gris, imperceptible para el devenir del país, engullidos por la marea humana y disuelta su nula personalidad en el ácido de las masas.
Pero sin embargo, en España, llegan a presidentes del gobierno.
Y algunos de ellos, incluso después de haber mostrado innegables síntomas de enfermedad mental, llegan a ser reelegidos.
Y no es algo que se circunscriba a las últimas décadas.
Ahí está el indignante ejemplo del dictador Francisco Franco que llegó a gobernar durante 40 años.
Es difícil hallar a un sujeto más incapacitado en todos los aspectos de la vida de un hombre, a un personaje más ridículo y deforme: con su voz aflautada, sus poses amaneradas, su nula marcialidad y su supina ignorancia, llevada al extremo.
Compararlo con otros líderes contemporáneos a él resulta incluso grotesco, más allá de las ideologías políticas que éstos profesaran y de las atrocidades que cometieran: Roosevelt, Churchill, Mussolini, Stalin o Hitler, personajes todos ellos de primera línea, con auténtico magnetismo, carisma y talento, incluso para ejercer el mal absoluto.
Y este contraste entre la insultante mediocridad de los líderes españoles y el carisma y capacidad de los líderes de los demás países se repite incesantemente, una y otra vez, sin apenas excepciones significativas.
Ahí tenemos el ejemplo vivo del actual presidente español, un hombrecillo acomplejado, estólido y sin personalidad que se oculta tras pantallas de plasma, con el fin de no evidenciar su incapacidad intelectual ante la posible pregunta incómoda de un periodista.
Y en contraste con él, François Hollande, el Presidente de la República Francesa, quizás el líder francés menos carismático y capacitado de las últimas décadas y que sin embargo afronta las más largas e incómodas ruedas de prensa, en vivo y en directo, demostrando con ello el dominio de las nociones más básicas de su oficio como político.
¿Qué sucede pues en España?
¿Qué extraños mecanismos llevan al poder a los mediocres y a los necios?
¿Es algo casual, se trata de una gran conspiración o es el reflejo de la degeneración psicológica de toda una sociedad?
No hace falta ser demasiado observador para ver que se trata de la tercera opción.
La recompensa del mediocre
Por alguna razón, digna de un análisis profundo, la sociedad española tiende, por naturaleza, a premiar al bruto, al cretino, al zafio y ante todo, al que hace bandera y exhibición de la más absoluta ignorancia.
Debe ser la única sociedad del mundo occidental que recompensa y celebra la estulticia ajena y la eleva a la categoría de virtud o gracia nacional.
Las televisiones están repletas de lamentables ejemplos de ello: es difícil encontrar en otro país tal cantidad de “frikis”, majaderos, sinvergüenzas, timadores de baja estofa y botarates ganándose generosamente la vida gracias a su deformidad psicológica.
Pero esta celebración de la ignorancia y la incapacidad no se circunscribe a los “frikis” televisivos.
Las constantes e innumerables muestras de incompetencia de dirigentes y mandatarios, lejos de provocar oleadas de indignación que deriven en ceses de sus cargos, acaban convirtiéndose en motivo para el chascarrillo y la bromita fácil.
Entra aquí en funcionamiento el subterfugio del “sentido del humor español”, como excusa perfecta para justificar la inacción.
Toda indignación deriva así en risitas bajo el ostentoso lema de que “sabemos reírnos de nosotros mismos”, hasta el punto de convertir la lógica rabia inicial hacia el estafador en un entrañable sentimiento de proximidad y comprensión hacia él.
Es decir, a base de humor y chistes, en España se acaba premiando al incapacitado e incluso se hace gala de ello, como si fuera motivo de orgullo nacional.
Y llegados aquí, la pregunta que todos deberíamos hacernos es:
¿POR QUÉ EN ESPAÑA SE PREMIA LA MEDIOCRIDAD Y LA ESTUPIDEZ?
Y la respuesta no puede ser más desalentadora: se debe a que gran cantidad de españoles padecen un grave problema de indignidad personal, cuyas raíces son culturales.
Nos explicamos.
La identidad de cualquier persona se conforma en base a una serie de factores tanto personales como externos.
Los personales, proceden de las propias características innatas y de las vivencias interiores de cada uno.
Los externos proceden de nuestro entorno familiar, social y cultural.
Podríamos decir que, a grandes rasgos, todos tenemos una parte de nuestra personalidad propia e individual y otra parte procedente del influjo cultural y étnico en el que hemos crecido.
Esto es lo que, por ejemplo, “diferencia a un Alemán de un Español” y da pie a todo tipo de tópicos identitarios, que a pesar de ser tremendamente inexactos e injustos en la mayoría de los casos, innegablemente reflejan ciertas tendencias que acaban moldeando la conducta de los individuos de cada lugar.
Es lo que podríamos calificar como nuestro “ADN cultural”.
Y por lo visto, el “ADN cultural” español lleva incorporada la promoción de la indignidad personal y el envilecimiento voluntario.
Dicho en otras palabras, el español tiende a rebajarse como individuo, hasta tener una visión deformada de sí mismo y de los demás.
Una cuestión de esfuerzo
Sean cuales sean las raíces culturales concretas del problema y sus orígenes, la gran diferencia entre vivir teniendo dignidad y vivir sin tenerla, radica en el esfuerzo que el individuo debe dedicar a su propia construcción personal.
Tener dignidad y decencia implica una lucha vital constante, pues el individuo digno debe esforzarse para estar a la altura de la visión que tiene de sí mismo y eso significa no dejarse pisotear por nada ni por nadie y defender sus derechos individuales contra viento y marea, cada segundo de su existencia y hasta el fin de sus días.
La dignidad y la decencia son contratos que uno hace consigo mismo con el fin de elevarse como ser humano y exigen las más altas cotas de autoexigencia y responsabilidad ante el juez más implacable de todos: la propia conciencia.
Por esta razón, y aunque parezca increíble, no tener dignidad personal resulta mucho más cómodo y confortable a la hora de vivir, pues aceptar la propia bajeza como algo natural, inherente e inevitable, implica no tener que esforzarse en absoluto ante uno mismo.
Éste es el resorte clave sobre el que se asienta todo este perverso mecanismo mental, que por razones culturales, infecta la mente de demasiados españoles.
Consecuencias a escala social
Evidentemente, cuando alguien cae en estas mecánicas de funcionamiento a escala psicológica profunda, lo último que quiere ver ante sí es a alguien con dignidad, luchando por mantenerla en alto, pues pone de relieve su propia vileza.
Así es como, gran cantidad de españoles, aquejados como están por este mal, tienden a celebrar la vulgaridad, la zafiedad y la idiotez de los más variopintos personajes, pues en el fondo se identifican con ellos, y al premiarlos por sus actitudes, de alguna manera recompensan con ello su propia bajeza y alivian así el resquemor que les produce su propia indignidad.
Y así, siguiendo estas dinámicas de identificación y reflejo en el indecente, en el obtuso, en el ignorante y en el que no se autoexige, en España acaban alcanzando el poder los personajes mas mediocres y torpes, rebajando con ello la dignidad del propio país como tal y reforzando y retroalimentando el propio envilecimiento voluntario de sus habitantes.
Se trata pues, de un mecanismo psicológico de raíz cultural, instalado en la mente de muchos ciudadanos españoles que, en base a lógicas bien simples, consigue deformar la conducta de toda una sociedad.
Así nace el deporte nacional
Pero aquí no terminan los desgraciados efectos que provoca esta terrible tara cultural.
Las consecuencias son aún mucho peores.
Pues no solo se premia la estupidez y la exhibición impúdica de la ignorancia.
Lo peor es que se genera una tendencia que castiga al digno, al decente, al capacitado, al inteligente y al talentoso.
Y lo hace a través del llamado “deporte nacional español”: la envidia.
Pero no se trata de la envidia relacionada con las posesiones materiales o físicas de las demás personas, sino de la auténtica envidia, la envidia profunda, la que tiene que ver con la esencia humana de los demás.
No es la envidia a “lo que tienen” los otros, sino a “lo que son”.
Y este tipo de envidia profunda, tan honda que es casi a “nivel espiritual”, solo puede nacer de alguien con un ínfimo nivel de dignidad personal y conciencia de sí mismo, tan incapaz de aceptar sus propios defectos, que intenta eliminar las virtudes de las personas que ponen de relieve su propia bajeza.
Y la sociedad española está especialmente aquejada por este mal.
La adoración al déspota
Pero se produce aún un efecto colateral adicional, que solo sirve para empeorar aún más las mecánicas sociales del país.
Y es que en su afán por mantenerse vivo, el sentimiento de indignidad eleva a los altares al orgulloso y al prepotente, es decir, al que aquejado por el mismo mal de la indignidad personal, necesita humillar a los demás con el fin de elevarse a sí mismo.
La sociedad española tiende por naturaleza a respetar y admirar este tipo de actitudes.
Ahí tenemos varios ejemplos mediáticos, aunque anecdóticos: los Mourinhos, los Ristos Mejides o los Chicotes, todos ellos con una característica en común: la más descarnada falta de respeto, que la masa indigna califica hipócritamente como “sinceridad sin tapujos”.
¿Habrían alcanzado tales niveles de popularidad mediática estos personajillos si trataran con consideración y cortesía a las demás personas?
Seguro que no.
El desprecio y el desdén que exhiben son la garantía de su éxito, pues sus invectivas hacia los demás son el reflejo del castigo y el desprecio que los propios indignos anhelan recibir en sí mismos.
Es un puro acto de sadomasoquismo y rendición servil a la autoridad despótica, al “líder fuerte que castiga”.
La base de todo fascismo.
Tras ello se oculta, de nuevo, ese mecanismo necesario de retroalimentación, propio del sentimiento de indignidad: nada mejor para rebajarse a uno mismo que ser menospreciado y vilipendiado sin piedad por alguien tan indecente que necesite hacerlo con el objetivo de sentirse superior y ocultar su propia vileza.
El indigno, así, se ve reflejado e identificado no solo con la víctima del menosprecio, sino con el ejecutor del abuso.
Una doble forma de reforzar el mecanismo psicológico.
La verdad es que duele aceptarlo.
Pero estas dinámicas profundas a escala psicológica son las que hacen de España el país que es en la actualidad y no el que podría haber sido.
Las pruebas están ahí y así lo estamos pagando todos.
Muchos autodenominados “patriotas” se llenan la boca de Españas, constituciones, himnos, toritos, banderitas, coronas y otras payasadas de tienda de souvenirs.
Quizás el primer paso que debería dar un “patriota” de verdad es recuperar su dignidad personal como individuo, no a través de la pose orgullosa, rancia y cerril tan propia de éstas tierras, sino recuperando la conciencia de lo que uno mismo es en esencia, como persona.
¿Qué “patria” surgiría en una sociedad formada por individuos así?
Seguro que no sería una gobernada por mediocres.
GAZZETTA DEL APOCALIPSIS
Enlace a la fuente original
Reacciones ante la desdicha de un niño pasando frío en Oslo. Would you give your jacket to Johannes?
Al final somos seres humanos... ¿Alguien lo duda?...
martes, 18 de febrero de 2014
Una nueva voz se suma... Ellen Page, gracias....
miércoles, 12 de febrero de 2014
La paciencia.....
sábado, 8 de febrero de 2014
Uno de esos momentos...
domingo, 26 de enero de 2014
sábado, 18 de enero de 2014
Una frase cada día.....
jueves, 2 de enero de 2014
Copia y pega: Memoriables Clerks de Daniel Martin.
En 1994 Kevin Smith irrumpió en el panorama cinematográfico para convertirse en un icono del cine irreverente y políticamente incorrecto. Quizás haya hecho mejores películas, pero su primer largometraje, “Clerks”, ya presenta todas las constantes de un cineasta más que interesante.
De muy bajo presupuesto, el filme no cuenta una historia concreta. Dos jóvenes, Dante y Randall, atienden al público en una pequeña tienda mientras bromean, toman el pelo a algunos clientes, vaguean, mientras viven y hablan de todo sin tener prisa por llegar a ninguna parte.
Precisamente una de las grandes novedades de “Clerks” es que no lleva a ninguna parte. Se limita a presentar una sucesión de diálogos, chistes y gags con el único, en apariencia, propósito de hacer reír al respetable.
Pero hay mucho detrás de “Clerks”. Smith presenta una sociedad en decadencia donde los valores agonizan trastocados y cada uno intenta sobrevivir como puede. Los camellos, Jay y Silent Bob, pertenecen al grupo tanto como cualquier otro hijo de vecino. Este lugar perdido de Nueva Jersey, mísera, es un espejo donde reflejar cualquier otro pueblo secundario de Occidente.
Aparte, ya en su primer largo Kevin Smith supo presentar una memorable serie de personajes que, cercanos a la farsa, consiguen parecer de carne y hueso. La película va de coña pero, gracias a que los personajes se lo toman todo muy en serio, hace más gracia por su apariencia de experimento cutre rodado con ínfimo presupuesto y enorme talento.
A partir de “Clerks”, la carrera de Smith ha sufrido enormes altibajos. Pero este filme de cuatro perras muestra un enorme talento y una enorme capacidad crítica. Sigue siendo tan fresca como cuando se estrenó, aunque su irreverencia haya quedado trasnochada. Ese es el gran problema de estos tiempos.
Copia y pega: The Average Faces of Women Around the World
The Average Faces of Women Around the World
FaceResearch.org has published the results of a recent experiment where experimental psychologists at the University of Glasgow in Scotland have combined the faces of women around to world to approximate the “average face” of each country. Using a modern version of the technique that Sir Francis Galton pioneered in the 1800′s, multiple images of faces are aligned and composited together to form the final result.
There is already controversy surrounding the results. Some people feel that the average is “too attractive.” Part of this is explained by the process. Instead of having a lot of blurry images with undefined features, this method averages the shape of the features before blending the images together. Also when blending, remember that many singular issues are “averaged away.” The study also does not reveal how the participants were selected or how large the sample size actually is.
No conclusive evidence, however, on Polish women’s propensity for bangs.
Fuente de la información
domingo, 15 de diciembre de 2013
Una frase cada día
jueves, 12 de diciembre de 2013
lunes, 2 de diciembre de 2013
martes, 12 de noviembre de 2013
¿Significado?
Recomendaciones Musicales: roar de Kate Perry
Pensé que necesitabas animarte.....
Ya empecé con el temario... ;) el de mi grado....
